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Lee mi nuevo libro: La hora feliz es de 9 a 5 Cómo adorar tu trabajo y tu vida y arrasar en tu empresa del Director de Felicidad Alexander Kjerulf
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Por qué importa la felicidad en el trabajoPatricia, una mujer de treinta y pocos años, extrovertida, simpática y siempre sonriente con un mechón de cabello rebelde y prematuramente canoso, estaba encantada con su primer trabajo como directiva. Anteriormente había trabajado como secretaria, personal auxiliar y administrativa en sentido amplio, pero como gestora de compras de una gran empresa productora de aditivos alimentarios estaba deseando mejorar sensiblemente sus procedimientos de compras. ¿Por qué es tan importante la felicidad en el trabajo? ¿Importa realmente o sencillamente podríamos ir a trabajar, ser infelices, coger nuestra nómina y ser felices en nuestro tiempo libre? La respuesta es clara: no sólo la felicidad en el trabajo importa, sino que es el principal elemento que determina si una persona o un negocio tendrán éxito. Lo sé por experiencia propia.
La felicidad en el trabajo no es un lujo. No debería ser tu quinta prioridad después de un buen sueldo, un cargo importante, una oficina con ventanal y la llave del cuarto de baño de directivos. La felicidad es más importante que cualquier otra cosa para determinar tu disfrute en el trabajo, tu calidad de vida fuera de él y tu éxito. Pero antes no pensábamos así. La ética protestante del trabajoDurante buena parte de nuestra historia, ha predominado la idea de que el trabajo es algo duro y desagradable y que es por eso por lo que nos pagan. Ello lo expresa muy claramente Max Weber en su obra basada en la Biblia La ética protestante y el espíritu del capitalismo, que fue utilizada por los pastores protestantes para predicar que el trabajo duro era bueno para las personas, para la sociedad cristiana y un bálsamo contra el pecado original. Según el cristianismo, los seres humanos vivían en el Jardín del Edén, donde todo era perfecto. Pero a causa del pecado original fuimos expulsados y esta es nuestra situación actual, según reza Génesis 3:19: “Con el sudor de tu rostro ganarás el pan que comas hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.
En griego clásico la palabra que designa al trabajo es ponos, procedente del latín poena, que significa pena. El trabajo manual estaba reservado a los esclavos, mientras que los hombres libres atendían los asuntos de la guerra, el comercio a gran escala y las artes, especialmente la arquitectura o la escultura1. De modo que, según nuestras raíces culturales, el trabajo es una maldición, un castigo por el pecado original y sólo para los esclavos. En resumidas cuentas, la vida es un infierno –o “repugnante, brutal y corta”, como decía Hobbes−, el trabajo es un infierno y tenemos que soportarlo porque somos unos pecadores, pero no os preocupéis, ¡tendremos nuestra recompensa cuando estemos muertos! ¿Alguna pregunta? ¡Es hora de que superemos esa particular visión del trabajo! Richard Reeves dice lo siguiente en su excelente libro Happy Mondays (Lunes felices): Cualquiera que crea que el trabajo debería ser deprimente solo porque es trabajo o que debería existir un cerco sanitario entre el “trabajo” y la “vida”, más vale que encuentre una máquina del tiempo, la programe en el año 1543 y vaya a reunirse con la pandilla de Calvino. Allí se sentirán como en casa. Mientras tanto, los demás continuaremos disfrutando de nuestro trabajo y de nuestros lugares de trabajo. La parte más inquietante de la historia de Patricia es lo fácil que es permanecer en un trabajo que te hace infeliz, en parte porque estamos acostumbrados a pensar que el trabajo ha de ser desagradable y en parte porque los efectos negativos afloran en ti gradualmente. Piénsalo: ¿antes eras más feliz, sociable y activo y lo fuiste perdiendo por el camino? Quizá tu trabajo esté absorbiendo la vida que hay en ti. Tal vez sea hora de hacer cambios y pasar la mayor parte de tu jornada laboral haciendo algo que te dé vida, en lugar de algo que poco a poco te exprima la energía, la pasión y el vigor. He aquí las principales razones para ser feliz en el trabajo. El trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempoTal vez pases la mayor parte del tiempo de tu vida adulta trabajando que en cualquier otra cosa, excepto quizá durmiendo. El trabajo te ocupará más tiempo que tu familia, amigos y hobbys juntos. Ese tiempo será mucho mejor empleado si lo pasas en un trabajo que realmente te hace feliz. El trabajo nos proporciona gran parte de nuestra identidadEl trabajo está reemplazando rápidamente a la religión para dotar de sentido a la vida de la gente. El trabajo se ha convertido en aquello por lo que nos definimos a nosotros mismos, está respondiendo a las cuestiones religiosas tradicionales: ¿Quién soy? ¿Cómo puedo encontrar mi sentido y propósito? El trabajo ya no tiene que ver solo con la economía; tiene que ver con la identidad. —Benjamin Hunnicutt, historiador y profesor en la Universidad de Iowa en Iowa City Hace sólo 50 años la gente basaba su identidad en muchos elementos. Religión, clase, nacionalidad, afiliación política, orígenes familiares, geográficos y culturales definían todos ellos quiénes somos. Hoy en día, muchos de ellos se han subsumido en el trabajo. Cuando conoces a alguien en una fiesta, ¿qué es lo primero que le preguntas? Exacto: “¿En qué trabajas?”. Cada vez estamos más definidos por nuestro trabajo. Es lo que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Es el lugar donde podemos utilizar la mayoría de nuestras habilidades y talentos. Es donde experimentamos nuestros mayores triunfos y fracasos. Es también la base de nuestro nivel de vida. Todo ello significa que cuando el trabajo no funciona, nos volvemos muy vulnerables. ¡Por eso es tan importante la felicidad en el trabajo! El trabajo afecta a nuestras vidas en generalLa historia de Patricia demuestra que ser feliz o infeliz en el trabajo también se filtra en nuestra vida privada. Algunas personas pueden tener un día horrible en el trabajo y luego llegar a casa felices como si nada hubiese pasado. No obstante, la mayoría de las personas no pueden desprenderse de ello y un mal día en el trabajo tiende a afectar al resto de su día. El trabajo afecta a nuestra saludEn opinión de la profesora Cary Cooper, experta en estrés ocupacional en el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester, hay cada vez más pruebas que sugieren el estrés laboral tiene un impacto significativo en nuestra salud. La Escuela de Negocios de Manchester y la Universidad de Lancaster llevaron a cabo un estudio en 2005 a 250.000 empleados. Hallaron que la poca felicidad en el trabajo es un factor de riesgo para los problemas de salud mental, que puede ir desde agotamiento emocional, baja autoestima, ansiedad y depresión. El informe advertía que solo una pequeña disminución en la satisfacción laboral podía conllevar un síndrome de “quemarse” de “una importancia clínica considerable”. Un estudio reciente sobre 20.000 enfermeras en los Estados Unidos durante un periodo de cuatro años concluye que la infelicidad en el trabajo es tan mala para la salud como el tabaco2. Las personas felices no sólo son más felices, sino también más sanas. La felicidad conduce al éxitoUn “coach” de negocios que a menudo forma a altos ejecutivos me explicó que muchas de sus sesiones terminan con sus clientes dándose cuenta de a pesar de haber conseguido alcanzar todos los signos externos del éxito, sencillamente no son felices ni en el trabajo ni en la vida. Tienen un gran despacho, un Mercedes de la empresa, un sueldo de un millón de dólares y cantidades astronómicas en opciones sobre acciones. Pero haz las preguntas adecuadas y te darás cuenta de muchos de ellos se sienten solos y perdidos. Su trabajo no les aporta ninguna alegría, no tiene ningún sentido y no les proporciona relaciones positivas y duraderas. Un alto directivo muy conocido se vino abajo llorando al tomar conciencia de que la mayor parte de su vida laboral la había desperdiciado a la caza de dinero y poder. Poco después, dejó su trabajo y ahora trabaja en algo que le apasiona (ganando una décima parte de su antiguo sueldo). Se impone la pregunta: ¿Para qué sirve el éxito si no te hace feliz? El Dalai Lama dijo una vez: “Creo que el verdadero sentido de la vida es la búsqueda de la felicidad”. Está claro. Se crea o no en la religión, se pertenezca a una religión o a otra, todos buscamos algo mejor en la vida. Así que creo que el motor de nuestra vida es precisamente buscar la felicidad.“
Afortunadamente, estamos asistiendo a una nueva actitud hacia el trabajo. El trabajo era algo que se hacía solo para ganarse la vida. Cada vez más, la razón para ir a trabajar es ser feliz. Entonces, ¿deberíamos limitarnos a intentar ser felices y olvidarnos del éxito? Ahí es donde la cosa se pone interesante: en diciembre de 2005 un grupo de investigadores publicó los resultados de un meta-estudio que unía 225 estudios acerca de la felicidad, los cuales habían examinado las vidas de 225.000 personas. Los investigadores concluyeron que si bien el éxito te hace feliz, hay una correlación incluso más fuerte en sentido contrario, es decir, que la felicidad te conduce al éxito. El estudio también halló que las personas felices son más optimistas, extrovertidas, simpáticas, motivadas y activas: todas las cualidades esenciales para el éxito en los negocios. Eso significa que no tenemos que sacrificar la felicidad en nombre del éxito, una deprimente presuposición muy común en estos días. De hecho, lo cierto es lo contrario: cuanto más feliz eres, más éxito tendrás. |
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¿Te gusta lo leído hasta ahora? Piensa entonces en comprar el libro para leerlo cuando quieras y donde quieras. (¡Y de paso hacerme realmente feliz!) |
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1Fuente: Historical Context of the Work Ethic by Roger B. Hill, Ph.D. - www.coe.uga.edu/~rhill/workethic/hist.htm.
2Fuente: news.bbc.co.uk/1/hi/health/763401.stm