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La hora feliz es de 9 a 5

Cómo adorar tu trabajo y tu vida y arrasar en tu empresa

del Director de Felicidad Alexander Kjerulf


Alexander Kjerulf

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¿Quién es responsable de la felicidad en el trabajo?

Helle Schier, una mujer atractiva de veintipocos años y hablar pausado, estaba muy entusiasmada. Acababa de graduarse de la escuela de enfermería y ya había conseguido su primer empleo como enfermera en el Hospital Universitario de Odense.

Pero cuando le comentó a una amiga que iba a trabajar en la H4 (la guardia pediátrica) la reacción de su amiga fue: “¡Ah! No sé si felicitarte...” Sucede que la H4 tenía bastante fama. Las enfermeras rara vez colaboraban con sus colegas. Los médicos despreciaban a las enfermeras y el sentimiento era recíproco. Las enfermeras despreciaban al personal administrativo que, a su vez, sentía que su trabajo no era valorado. No era el mejor ambiente de trabajo.

Así y todo, Helle comenzó a trabajar allí con actitud positiva, pero al poco tiempo tuvo que aceptar que se trataba de un lugar horrible y el empleo la estaba sumiendo en la tristeza. Su trabajo no le gustaba en lo más mínimo, no se sentía productiva y comenzó a cuestionarse si la enfermería realmente era para ella.

Pero Helle no iba a tolerarlo, ni tampoco a renunciar. Decidió que intentaría resolverlo.

¿Quién debe hacer que te sientas feliz en el trabajo? ¿Tu jefe? ¿Tus compañeros de trabajo? ¿La empresa? ¿La sociedad?

La realidad es que la responsabilidad de fondo en cuanto a sentirte feliz en el trabajo recae exclusivamente en ti, por tres razones muy sencillas:

  1. La felicidad en el trabajo es un sentimiento. Algo que ocurre enteramente dentro de ti. Solo tú puedes saber verdaderamente si estás feliz en el trabajo. Solamente tú sabes si todo está bien o si hay que cambiar algo.
  2. La felicidad en el trabajo es subjetiva. Únicamente tú sabes qué necesitas para sentirte feliz cuando trabajas. Por lo tanto, es tu responsabilidad asegurarte de tener lo que necesitas para sentirte feliz.
  3. Lograr sentirte feliz en el trabajo puede implicar tomar decisiones difíciles. Como renunciar a un trabajo y buscar otro. Como intervenir en conflictos desagradables, porque no participar en ellos sería peor aún. O como luchar contra una cultura y valores corporativos existentes. Tú eres la única persona que puede tomar la decisión de hacerlo o no. La elección y responsabilidad son tuyas.
 

La responsabilidad del jefe

Te preguntarás si hay algo que los filósofos existenciales como Sartre, Camus y Heidegger nos pueden enseñar sobre el ambiente laboral en la actualidad. El excelente libro Freedom and Accountability at Work (Libertad y responsabilidad en el trabajo) de Peter Koestenbaum y Peter Block nos demuestra que sus principios aún tienen vigencia. Este párrafo del libro habla sobre la motivación, pero en cierto sentido también se aplica a la felicidad en el trabajo:

Hoy en día nos comportamos como si la gente no tuviera iniciativa propia, sino más bien que van a trabajar todos los días esperando que otra persona los motive. Esta creencia es común tanto a jefes como a empleados...

Y esta creencia es básicamente errónea. No podemos ir a trabajar esperando que otros nos incentiven. No es así cómo funciona. El fuego de la motivación está dentro de ti... ¡la única persona que puede encenderlo o apagarlo eres tú!

¡Un momento! ¿No es responsabilidad del jefe hacer que los empleados se sientan felices mientras trabajan? Después de todo, si el jefe es una persona desagradable, seguramente los empleados se sentirán descontentos en el trabajo.

Sin dudas, tu jefe influye notablemente en tu grado de felicidad en el trabajo, pero la responsabilidad definitiva es tuya. Los jefes tienen tres obligaciones respecto de la felicidad en el lugar de trabajo:

  1. Lograr la satisfacción para sí.

  2. Conocer a su gente y ocuparse de ellos.

  3. Crear una atmósfera que ayude a la gente a sentirse feliz.

Como jefe, tu obligación principal es lograr sentirte satisfecho en el trabajo. Un líder feliz es un modelo natural para sus empleados y contagia la buena disposición por naturaleza propia. El líder insatisfecho, aún cuando tenga la mejor intención, no puede crear constantemente la atmósfera de alegría que se necesita para que la gente rinda al máximo en su trabajo.

En segundo lugar, los jefes deben conocer a su gente y ocuparse de ellos. No se puede estar a cargo de personas sin demostrar un interés genuino en ellos y conocerlos profundamente. ¿Qué grado de satisfacción sienten en el trabajo en este preciso momento? ¿Qué los pone contentos y qué no? ¿Cuáles son sus objetivos y sueños? Los buenos jefes saben estas cosas sobre todo su personal.

Por último, los buenos jefes utilizan este conocimiento para crear un entorno en el cual sentirse feliz es muy sencillo. Que los empleados aprovechen o no esta posibilidad depende de ellos. No se puede forzar a la gente a ser feliz, como comentábamos en el Capítulo 1.

Obviamente, algunos jefes no hacen nada de esto y en cambio logran establecer una atmósfera de desconfianza, apatía, desesperación y descarnada competitividad. Esta clase de jefes no cumple con su obligación de crear un ambiente feliz en el trabajo.

Otros jefes crean una atmósfera feliz, positiva, abierta, con espíritu de equipo; sin embargo, notan que alguno de sus empleados no están contentos. Esa no es responsabilidad del jefe y jamás lo será.

En el Capítulo 10 vamos a profundizar más sobre la manera en que los jefes pueden lograr que sus empleados puedan sentirse felices en el trabajo.

La responsabilidad de la empresa

En una oportunidad conversé con un grupo de empleados de una de las empresas más importantes de Dinamarca, reconocida como uno de los mejores empleadores. Las muestras de interés por sus empleados son prácticamente ilimitadas, ya que les brindan gimnasios en el lugar de trabajo, buena comida, frutas frescas, cursos y mucho, muchísimo más.

Pero este grupo tenía una queja seria y no estaba satisfecho. “¿Por qué?” se preguntaban “¿en la caja que la empresa regala a los empleados en Navidad siempre hay vino tinto? ¡Algunos preferimos el blanco!”.

La obligación que tiene la dirección de una empresa es colaborar con los gerentes para crear una atmósfera en la que los empleados se sientan felices de trabajar. Pero como lo demuestra la anécdota mencionada anteriormente, no importa cuánto se haga, no es posible obligar a la gente a sentirse conforme... esa sigue siendo su propia responsabilidad.

La empresa tiene la responsabilidad de priorizar, valorar y recompensar la satisfacción en el trabajo. No sirve que una empresa sostenga que “Queremos que la gente se sienta feliz en el trabajo” para luego darse la vuelta y recompensar el exceso de trabajo, la falta de consideración y el estilo de dirección autoritario de siempre.

Esto es lo que no se debe hacer. Tom Markert, director internacional de mercadotecnia y servicio al cliente de ACNielsen, así lo explica en su espantoso libro No puedes ganarle la pelea a tu jefe (You Can’t Win a Fight with Your Boss):

Olvida la hora del almuerzo. No se puede hacer ganar dinero a una empresa mientras se almuerza... Si no trabajas durante esas horas, alguien igual de astuto e inteligente que tú lo hará. Es la ley de la vida: sobrevive el más fuerte.

[Si no lo tienes en cuenta] podrías terminar como en un accidente de tránsito: muerto al costado de la ruta corporativa, mientras los demás te pasan por al lado.

Me tomé la costumbre de dar una vuelta a primera y última hora para verificar personalmente quién se está esforzando. Al que obtiene resultados y trabaja más que el resto, le doy un ascenso.

¡Recuérdenme que jamás vaya a trabajar para ese sujeto!

Este enfoque coercitivo es duro y machista... y en definitiva, un fracaso. Los jefes que adoptan esta actitud crean de manera agresiva un ambiente de presión, exceso de trabajo y competitividad. Lo cual es malo para la gente y malo para la empresa.

Esto es lo que puedes hacer, en cambio:

Comencé a trabajar en la empresa hace un mes aproximadamente y durante la primera reunión de presentación para conocer a mis empleados, les informé a todos de que preferiría que trabajaran no más de 40 horas semanales y que se tomaran una hora completa para el almuerzo.

Tuvimos una reunión importante la semana pasada, en la que pedí a todos que escribieran sus tareas en papelitos autoadhesivos y las pegaran según una escala de 1 a 3: el 1 para “lo odio”, el 2 “está bien” y el 3 “¡me encanta!” Tras reordenar las tareas para adaptarlas mejor a sus objetivos en el trabajo, la gente las terminaba más rápidamente y se retiraba en horario.

La productividad de mi equipo se ha multiplicado de forma increíble últimamente. El personal entra a las 8 listo para trabajar y entusiasmado por traerme nuevas ideas. Ahora todos nos retiramos a las 5 siempre que podemos (normalmente 4 de cada 5 días) y el resto de los empleados parece molesto porque nosotros ”nos salimos con la nuestra”. Sin embargo, con las prioridades reordenadas, con gente más entregada a su trabajo, con gente que tiene más tiempo para disfrutar de su familia y amigos, nuestro trabajo está logrando mayor nivel y la producción está creciendo realmente.

—Palabras de Sarah Schroeder (profesional que trabaja en entidades sin fines de lucro de Chicago) en positivesharing.com

Es importante destacar que el personal a cargo de Sarah consigue realizar más trabajo en menos horas.

La responsabilidad de los compañeros de trabajo

Helle se reunió con otras tres enfermeras de la H4, que también acababan de egresar de la escuela de enfermería y decidieron hacer algo para convertir su guardia en un lugar feliz. Hablaron con la jefa de enfermería y consiguieron que les dieran un día libre para planificar algo. Lo que se les ocurrió fue bastante sencillo. Primero, una reunión en verano para el personal de la H4. Nada elaborado; simplemente un asado en un jardín y sombreros de disfraz. Esto permitió que la gente se conociera fuera del ambiente laboral y se entablaran algunas relaciones personales con resultado positivo.
Luego se abocaron al reconocimiento. Habían oído hablar del Grupo Kjaer y su “Orden del Elefante”. Las enfermeras copiaron la idea y compraron un pequeño elefante de peluche que podían pinchar en los uniformes. Cuando algún compañero de trabajo merece reconocimiento, se le otorga el elefante y se escribe en una agenda qué hizo esa persona para merecerlo. En la agenda se ven frases como estas:

“Se nota una gran diferencia cuando Vibeke está en el trabajo y cuando no está. Ella siempre se asegura de que todo esté ordenado en el office y eso nos ayuda mucho a las enfermeras”.

“Es difícil elegir a una persona para darle el elefante, pero se lo doy a Nina, porque siempre conserva la calma, aún en situaciones de mucha presión y porque es muy competente”.

“Creo que todos los que trabajan en la H4 merecen un elefante, pero hoy se lo doy a Joan por ser tan buena jugando con los niños, los más grandes y los pequeños”.

Esto funcionó muy bien y pronto todos comenzaron a notar cambios en la H4: los médicos, las enfermeras, la jefa de enfermería y especialmente los niños que estaban en el sector y sus familias.

Tus compañeros de trabajo tampoco son responsables de que te sientas feliz en el trabajo y pensar “Voy a estar contento en el trabajo cuando Susan deje de hablar a gritos por teléfono; John deje de estar criticando a la gente permanentemente y Martin deje de contar chismes” no te llevará a ningún lado.

Tú y tus compañeros tienen la responsabilidad de trabajar juntos para crear un ambiente en el que se sientan a gusto para trabajar. Que la gente opte por sentirse feliz en ese ambiente es su propia responsabilidad.

Tu responsabilidad

A consecuencia de las cosas simples que Helle y sus compañeros de trabajo hicieron, la H4 ahora es un lugar en el que se trabaja contento y las cuatro enfermeras que dieron el puntapié inicial están enseñando a otras áreas del hospital a hacer lo mismo. Se las conoce como “las chicas felices” tanto dentro como fuera de la H4.

Las enfermeras sienten el cambio. Los médicos lo han notado. Y los niños que ingresan a la guardia, así como sus padres, perciben una enorme diferencia en la atmósfera y la calidad de la atención que reciben.

Estas son tus principales responsabilidades para sentirte feliz en tu lugar de trabajo:

  1. Saber qué te hace sentir bien o mal en el trabajo.

  2. Hacer saber a los demás cómo te sientes y qué te hace sentir contento o descontento.

  3. Hacer algo para que puedas sentirte feliz en el trabajo.

  4. Ayudar a crear un ambiente de trabajo en el que los demás se sientan felices de trabajar.

Mientras te quedes sentado esperando que tus compañeros, jefe o la empresa te hagan sentir feliz, no ocurrirá nada. Las cosas comenzarán a mejorar recién cuando te decidas a actuar.

Actúa y podrás lograr un cambio enorme para ti mismo y para los demás. La historia del sector H4 demuestra que no hace falta tener recursos formidables, el respaldo de la dirección de la empresa, consultores externos o demasiado tiempo. Todo lo que se necesita es asumir la responsabilidad y hacer algo al respecto.

Esto no significa que debas hacerlo solo. Como Helle, haz que otras personas se interesen por la satisfacción en el lugar de trabajo. Esto simplifica todo.

Pero no esperes que los demás lo hagan por ti. Como dijo Jerry García del grupo The Grateful Dead:

Alguien tiene que hacer algo y es realmente lamentable que debamos ser nosotros.


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