Por qué la motivación por pizza no funciona
Mi responsable de tienda implementó un vergonzoso (y por suerte breve) incentivo para garantizar la seguridad: los empleados descubiertos violando los procedimientos de seguridad debían llevar un pollo de plástico de medio metro colgando de una cuerda alrededor del cuello delante de los clientes. Para deshacerse del pollo un empleado tenía que descubrir a otro empleado comportándose de modo “inseguro”.
La práctica rápidamente degeneró en el juego de la patata caliente, donde los empleados se perseguían unos a otros por la tienda en busca de la más mínima infracción para deshacerse del pollo “de seguridad”.
Fuente: workingamerica.com mybadboss contest
Mucha gente no se siente motivada en el trabajo y hay una explicación muy simple para ello: las técnicas de motivación que usan los directivos no funcionan.
Aunque pocas empresas usan pollos de plástico (afortunadamente), la mayoría de las técnicas de motivación como los bonos, los premios del empleado del mes, las charlas y las noches de pizza gratis son dañinas para la energía, el compromiso y el empeño de los empleados. Sólo les deja un regusto de manipulación, cinismo y desmotivación.
El resultado: según un estudio de Gallup, entre el 60% y el 80% de los trabajadores no está comprometido con su trabajo. Sienten poca o ninguna lealtad, pasión o motivación por el trabajo. Echan las horas requeridas, pero no hacen un buen trabajo ya que no son felices en su trabajo.
Como el esquema de arriba nos indica, hay cuatro tipos diferentes de motivación. Sólo una de ellas funciona, y desgraciadamente, muchos directivos se centran exclusivamente en las otras tres: ¿algo raro no?
Estos son los cuatro tipos de motivación:
Primero, la motivación puede ser intrínseca o extrínseca. La motivación intrínseca es cuando ustedes quieren hacer algo. La motivación extrínseca es cuando alguien intenta que ustedes hagan algo.
Segundo, hay una motivación positiva y una negativa. La positiva es cuando ustedes quieren obtener algo y se motivan por un mismo objetivo. La negativa es motivarse por algo que se quiere evitar.
Combinar esas dos dimensiones nos da los cuatro tipos de motivaciones (¿no les encantan estos cuadrantes de arriba?). Veamos por qué tres de esos cuadrantes son inútiles para generar motivación.
La motivación extrínseca no funciona
En el laboratorio a las ratas se les da arroz inflado; en el colegio los mejores alumnos obtienen excelentes, y en las fábricas o las oficinas los trabajadores reciben aumentos. Es una cuestión de fe para muchos de nosotros que las recompensas promueven un mayor rendimiento.
Pero cada vez más estudios sugieren que esta ley no es ni mucho menos tan absoluta como se creía en el pasado… Si una recompensa (dinero, premios, alabanzas o ganar un concurso) llega a ser visto como la razón para hacer algún tipo de actividad, esa actividad se convertirá en algo menos agradable que lo que podría ser.
- Alfie Kohn (fuente)
Alfie Kohn ha estudiado la motivación a fondo, y su excelente libro Castigado por las recompensas muestra en detalle que la motivación extrínseca tiene serios inconvenientes:
- No es sostenible: En cuanto eliminas el castigo o la recompensa, la motivación desaparece.
- Los resultados son decrecientes: Si el castigo o la recompensa se mantiene al mismo nivel, la motivación disminuye poco a poco. Para conseguir la misma motivación, necesitas una recompensa mayor.
- Daña la motivación intrínseca: Castigar o recompensar a la gente por hacer algo les quita su deseo innato de hacer cosas motu proprio. De ahora en adelante, siempre deberás castigar/recompensar cada vez que quieras que hagan algo.
En uno de los ejemplos de Kohn, los niños de un pequeño pueblo recibían puntos por cada libro que tomaban prestado en la biblioteca local durante las vacaciones de verano. Los puntos podían cambiarse por una pizza gratis: ese era el modo de incentivar la lectura.
Los niños en el programa realmente leyeron más libros que otros niños, pero después del fin del programa, cuando leer no significaba una pizza gratis, esos niños leían muchos menos libros que otros niños. Su deseo intrínseco de leer había sido devorado por la recompensa extrínseca, y cuando la pizza desapareció también lo hizo la motivación.
La motivación negativa no funciona
Los pacientes del corazón que han sufrido una operación de triple o cuádruple bypass tienen una elección simple: o dejan de comer comida no saludable, fumar, beber y trabajar demasiado o se mueren.
Esa es la última motivación negativa y tiene una consecuencia fatal no hacer lo que le dicen a uno.
Así que adivinen cuántos han conseguido cambiar su estilo de vida de un modo sostenible unos dos años después de la operación a corazón abierto. ¿Cuántos pacientes son capaces de adaptarse a los nuevos hábitos?
Venga, piensen una cifra.
El 10%.
Ante la última motivación negativa, 9 de cada 10 simplemente no son capaces de cambiar su estilo de vida. Es por lo que es tan común ver a pacientes que tienen una segunda o tercera operación de corazón, y lo que demuestra que la motivación negativa no funciona.
Un doctor, Dean Ornish, creó un programa en el que se enseñaba a los pacientes de corazón a apreciar la vida en lugar de tener miedo a la muerte. Practicaban yoga, meditaban, recibían consejos antiestrés y seguían una dieta sana cuyo objetivo era que pudiesen disfrutar más de la vida más. El resultado dos años más tarde: el 70% de los pacientes mantenía su nuevo estilo de vida.
Cuando incluso la amenaza de muerte no puede hacer que la gente cambie su estilo de vida de un modo permanente, parece evidente que la motivación basada en evitar algo es simplemente menos efectiva que la motivación basada en conseguir algo.
Entonces, ¿qué es lo que funciona?
Actualmente actuamos como si la gente no pudiera estar motivada, como si fuera a trabajar cada día y esperara que algún otro le diera chispa a su vida. Esta creencia es común tanto entre directivos como empleados…
Es correcto y humano que los directivos se preocupen por la motivación y la moral de su gente, se trata simplemente de asumir que ellos no son la causa de ésta.-Del excelente libro Libertad y rendir cuentas en el trabajo por Peter Block y Peter Koestenbaum.
Así que con las motivaciones extrínseca y negativa fuera de la ecuación, sólo nos queda un cuadrante: la intrínseca positiva.
Esta cambia totalmente el papel del directivo como motivador. En vez de ser la fuente de motivación (una idea absurda en sí misma), el directivo debe ayudar a los empleados a encontrar su propia motivación intrínseca.
¿Qué fomenta la motivación intrínseca? Esta página Web cita algunos estudios y listas de factores que crean y mantienen la motivación intrínseca. La lista incluye:
- Retos: Ser capaz de retarse a uno mismo y completar nuevas tareas.
- Control: Tener la posibilidad de escoger lo que haces.
- Cooperación: Ser capaz de trabajar y ayudar a los otros.
- Reconocimiento: Conseguir reconocimiento que tenga sentido y sea positivo en tu trabajo.
A estos añadiría:
- Felicidad en el trabajo: A la gente que le gusta su trabajo y su espacio de trabajo le es más fácil encontrar la motivación intrínseca.
- Confianza: Cuando confías en la gente, trabajar con motivación intrínseca es mucho más fácil.
Así que en vez de tratar de sobornar a la gente haciéndoles creer que necesitan pizzas y promociones, los directivos necesitan ayudar a su gente a descubrir el sentido de las cosas y desarrollar sus habilidades en el trabajo. De lo que algunos directivos no parecen darse cuenta es que la gente desea hacer un buen trabajo. Creen un ambiente feliz y positivo y la gente estará motivada naturalmente. Incluso mejor: se motivarán a sí mismos y entre sí.
Y eso seguro que es mejor que el castigo y las recompensas.
También he hecho un podcast que explica las mismas ideas sobre motivación. Lo pueden encontrar aquí.
Original de Alex




