Archive for Mayo, 2008

Y dale con el culto al exceso de trabajo

El culto al exceso de trabajo la creencia firmemente arraigada por doquier de que cuantas más horas se trabajen en una empresa, más beneficios tendrá. Esta idea no sólo es dañina sino absolutamente equivocada, como demuestra esta historia del libro de Arlie Hochschild, “Cuando el tiempo aprieta” (The Time Bind).

Un directivo, Doug Strain, vicepresidente de ESI, una empresa de informática de Portland Oregon, vio la relación existente entre que unos hicieran menos horas y la creación de más empleo para otros. En una sesión de grupo para consejeros delegados y directivos celebrada en 1990 expuso el siguiente caso real:

Cuando desciende la demanda de un producto, lo normal es que las empresas despidan gente y que obliguen a los que se quedan a trabajar el doble. Así que lo sometimos a votación, a todo el personal de la fábrica. Les preguntamos qué querían hacer: se echaba a algunos o todos se pasaban a una semana de 32 horas.  Se lo pensaron y decidieron que preferían no desmembrar el equipo. Así que bajamos a 32 horas por semana para todo el mundo para compensar por la inactividad prevista. Las horas y el salario de todo el mundo (ejecutivos incluidos) disminuyeron.

Pero dos sorpresas inesperadas aguardaban a Strain.

Primero, la productividad no disminuyó. Juro por Dios que produjeron todos lo mismo en 32 horas que en 40. Así que no es una mala decisión empresarial. Pero en segundo lugar, cuando la situación económica mejoró, les ofrecimos volver a la jornada completa habitual. ¡Nadie quiso!

Ni en nuestros sueños más disparatados nuestros directivos habrían aplicado una semana de cuatro días. Pero se ha mantenido porque nuestros empleados se han empeñado.

Interesante, ¿eh? Reducen las horas de trabajo, pero la producción se mantiene igualita.

Español por ContentspanishOriginal de Álex

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