Gracias por haber venido a trabajar. ¡Ahora pírate!
En casi todos los países modernos se aprecia un aumento constante de la cantidad de tiempo que la gente pasa en el trabajo. Lo curioso es que hay pruebas fehacientes de que esta tendencia no produce ni mayores beneficios para la empresa ni mejora nuestro bienestar general.
Esther Derby acaba de una vez con la idea de que trabajar hasta las tantas es signo de compromiso por parte del empleado. Cita unas cuantas razones que explican por qué la gente se queda hasta tarde en la oficina:
- El matrimonio de una mujer se estaba desintegrando, así que se quedaba tarde para evitar malos rollos en casa.
- Otra se servía de recursos de la empresa para llevar otro negocio…y era más fácil esconder lo que hacía cuando no había nadie.
- Dos que estaban liados se quedan hasta tarde en la oficina para estar juntos.
Del excelente blog de Jason Yip.
En relación a la productividad, la socióloga Arlie Hochschild menciona en uno de sus libros una empresa de informática que estaba pasando por dificultades económicas. En lugar de despedir algunos empleados, redujeron la jornada de trabajo a 30 horas semanales, rebajando los salarios proporcionalmente, pero lo curioso fue que no experimentaron reducción alguna en su producción.
Sacaron adelante exactamente el mismo trabajo en 30 horas por semana que en 40.
Cuando la empresa saneó sus cuentas, se dio a todos los empleados la opción de volver al horario y al sueldo de siempre o seguir haciendo 30 horas por semana. Todos decidieron mantener la semana más corta. Aquí tienes esta increíble historia completa.
Un estudio llevado a cabo hace poco en Dinamarca indica que el 90% de los directivos que trabajaban entre 30 y 37 horas semanales sentían que equilibraban bastante bien vida personal y trabajo.
Entre los directivos que trabajaban más de 48 horas por semana, ese porcentaje descendía al 46%. De lo que se deduce: A más estrés, menos satisfacción laboral y mayor riesgo de que el directivo se vaya de la empresa.
Hace mucho tiempo que sabemos que un horario de trabajo razonable es uno de los factores determinantes de la felicidad en el trabajo (y en la vida).
Trabajar hasta las tantas no es signo de compromiso y seguramente ni mejore la productividad empresarial.
Por consiguiente, las empresas deben desanimar (implícita y explícitamente) a quienes gustan de jornadas maratonianas y empezar a recompensar a quienes se van a casa a su hora.
Porque ellos hacen crecer el negocio.
Haz a tu empresa feliz:
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