Roosevelt Finlayson del Festival in the Workplace
(Festival en el lugar de trabajo) me llamó ayer desde las Bahamas para ver qué tal estaba. Hablamos de mis planes para el futuro (entre muchas otras cosas) y me retó a tratar de documentar el proceso que estoy viviendo actualmente. Me parece una idea estupenda y ¡qué mejor sitio para hacerlo que aquí mismo, en mi blog!
Y qué mejor manera de empezar que contar qué ha pasado hasta ahora. Así que ahí va, la historia del informático loco que:
- Cofundó una empresa de informática muy distinta
- Pasó de intentar asimilar a fondo tecnología a “asimilar” gente
- Dejó la informática y encontró su vocación
- Fundó posiblemente la empresa/organización/movimiento más raro del mundo
- Dedicó 3 años de su vida a hacer a la gente feliz en su trabajo
- Trabajó gratis durante 3 años y lo considera un exitazo :o)
- Ahora está dejando ese proyecto sin tener ni idea de qué va a hacer después
Yo antes era un informático friki. Pero friki de verdad. O sea, con pelo sucio, gafas metálicas horrorosas y habilidades sociales rudimentarias.
Después de acabar un posgrado en informática en 1994, empecé a trabajar como desarrollador y consultor y fundé, con otros colegas locos por la tecnología como yo, una empresa de software que se llamó Enterprise Systems, allá por 1997.
Cuando empezamos la empresa teníamos una ventaja enorme: No sabíamos cómo hacer lo que íbamos a hacer. Los tres fundadores - Patrik Helenius, Martin Broch Pedersen y yo mismo – éramos tres chalados por la tecnología felices y contentos, que no tenían la más remota idea de cómo llevar un negocio.
Sí que teníamos bastante claro cómo NO había que hacer algunas cosas (aprendimos en nuestros trabajos anteriores), pero más que nada sentíamos pasión por hacer las cosas BIEN, sea lo que sea eso. Eso evitó que repitiésemos el patrón habitual de “cómo montar un negocio” a la vez que nos liberó mentalmente para probar multitud de enfoques nada convencionales.
Y lo conseguimos. En Enterprise Systems:
- No teníamos jefes
- Se hacía un trabajo excelente
- Tomábamos las decisiones más importantes entre todos, democráticamente
- Ganamos bastante dinero (no cantidades obscenas, pero bastante :o)
- Nos lo pasábamos de fábula
- Todos lo empleados se conviertieron en copropietarios
- No se trabajaba mucho: 40 horas por semana o menos
- El liderazgo cambiaba de manos con asiduidad
Cuando creamos ES, me dedicaba sobre todo al aspecto técnico, más de empollón informático, del negocio, pero eso empezó lentamente a cambiar. Hice algunos cursillos y leí libros. Poco a poco descubrí mi pasión y hasta se puede decir que talento por el aspecto humano del negocio. Por facilitar procesos y decisiones. Por crear diversión. Por hacer las cosas de otra manera.
A finales de 2002 vendimos nuestra empresa a Tieto Enator (una enorme empresa de informática escandinava). Entonces decidí dejar el sector informático para hacer otra cosa (aunque no tenía ni la más remota idea de qué sería esa otra cosa). Me concedí algún tiempo sin trabajar, durante el que NO pensé adrede sobre lo que iba a hacer en el futuro. No leí anuncios de empleo ni mandé currículums; me limité a darme a mí mismo algo de tiempo.
Y de repente se hizo la luz en mi cabeza.
Aún recuerdo el momento exacto: Estaba tumbado en el césped de la piscina del puerto de Copenhague, cuando me vino la idea, la idea de hacer de la felicidad en el trabajo mi trabajo.
Mi siguiente pensamiento fue, claro está: “Ya, ¿y qué más? Felicidad en el trabajo. Y qué, ¿de qué voy a hablar?” Responder a esa pregunta me llevó algo más de tiempo :o)
Me pasé varios meses desarrollando conceptos e ideas, hasta llegar a varias directrices básicas:
- La felicidad en el trabajo es el próximo desafío fundamental al que las empresas tendrán que enfrentarse
- Lo que quería montar no sería MI EMPRESA, sino un cruce entre consultora y movimiento de bases.
- No buscaríamos financiación pública: ganaríamos nuestro propio dinero.
- El trabajo sería de Código Abierto, hablaríamos abiertamente de todo lo que consiguiéramos.
¿Funcionaría? No tenía ni idea. La verdad es que era un experimento a todos los niveles. Productos innovadores y desconocidos, nueva empresa, una forma de organizar a la gente nunca vista, etc… Trabajando con este grado de incertidumbre, lo que me impulsó y me permitió hacerlo pese a las dificultades fue mi compromiso con la idea fundamental de la felicidad en el trabajo.
Decidí que prefería hacerlo y fracasar que no hacerlo. Evidentemente, prefería hacerlo y que saliera bien, pero acepté de corazón la idea de que todo lo que me estaba montando podía irse al garete.
Pero no. Ni mucho menos. Ahora, 3 años después, hemos conseguido todo esto:
- Celebrar 2 estupendos congresos sobre felicidad en el trabajo
- Una lista de clientes con la que muchas consultoras sólo puedes soñar: Lego, PriceWaterhouseCoopers, DaimlerChrysler, Novo, Danisco y muchas otras empresas, grandes y pequeñas, públicas y privadas.
- Una impresionante lista de productos: charlas, talleres, juegos. Todos cocreados por mucha gente.
- Muchos han regalado su tiempo y su creatividad
- Un crecimiento constante
Creo que hemos contribuido a que la opinión pública en Dinamarca se interese por la felicidad en el trabajo. Hace 3 años muy poca gente se tomaba este concepto en serio y, si lo hacían, hablaban de “satisfacción del empleado”, que es muy diferente.
Y lo más divertido es que: yo no me he llevado ni un céntimo de todo esto.
El proyecto ha recaudado mucho dinero, pero yo decidí trabajar gratis. Otros participantes en el proyecto ganan dinero a cambio de su trabajo (y algunos también han decidido trabajar gratis), pero yo considero lo que hago mi regalo al mundo. Descubrí en mí la combinación justa de talento y pasión para sacar adelante este proyecto.
Dos cosas lo hicieron posible: Primero, cuando vendimos ES gané algo de dinero. No me hice millonario, pero sí que la venta me dio cierta libertad económica. Segundo, mi novia Patricia y yo vivimos en un apartamento pequeño que nos sale barato y tenemos muy pocos gastos fijos.
De no haber sido así, el dinero se me hubiera acabado hace mucho. Ahora mismo tengo suficiente para vivir 6-9 meses. Luego necesitaré ingresos regulares otra vez.
Y ha merecido muchísimo la pena. Ojalá todos los trabajadores pudieran probar a hacer lo que yo he hecho: Vivir un par de años liberados de la necesidad de traer un salario a casa, en los que guiarse tan sólo por:
- Lo que te parece divertido
- Lo que te interesa
- Lo que te lleve a conocer gente guay
- Lo nuevo
He dado mi tiempo (trabajando a tiempo completo en esto durante los últimos 3 años) y a cambio he recibido muchísimo, en concreto:
- Conocimientos
- Crecimiento
- Amigos
- El placer de dar
Por no hablar de la frustración.
No sé cómo serás tú, pero cuando yo me pongo con un proyecto como éste, que no tengo ni idea de si va a funcionar, sufro ataques de duda.
De repente me viene a la cabeza el pensamiento de que “estoy no va a funcionar, ¿qué mierda estoy haciendo?” Esto es una ilusión, estoy engañando a la gente; lo que estamos haciendo no funciona”.
La primera vez que me pasó esto, cuando sólo llevábamos unos meses con el proyecto, me agobié muchísimo. Durante el par de días pensé en tirar la toalla y buscarme un “trabajo de verdad”. Y luego se me pasó y volví a creer. Los ataques de duda regresan periódicamente, pero ahora sé que:
- Forman parte del proceso
- Pasan
- La única forma de evitarlos es trabajar en algo que sepas por adelantado que va a salir bien. Y eso sería aburridíííííísimo :o)
Así que ya ves, no todo son risas y fiestas, el hacer a la gente feliz en su trabajo. Pero merece muchísimo la pena.
Luego, el verano pasado, empecé a sentir algo en el estómago: Algo que decía: es hora de pasar página. Hay otra cosa que podría estar creando. Hay un nuevo proyecto que me está esperando. Lo medité y tomé la decisión de hacer caso a mi intuición. Ya me había hablado antes y la había ignorado, para luego lamentarlo.
Anuncié mi decisión al resto del proyecto y me puse una fecha límite: el 1 de enero de 2006 me habría ido. Desde entonces he estado transmitiendo todo lo que sé a Mette y será ella la que dirija el cotarro cuando yo me haya ido.
¿Qué va a ser de mí? Sinceramente no lo sé. Primero quiero crear el mismo espacio vacío en el que me adentré al dejar Enterprise Systems, así que no he estado buscando nuevas aventuras. Algo me llegará. Tengo como un millón de ideas, más o menos. Lo que pasa es que aún no me he comprometido con ninguna. Una idea (o varias) saldrá del vacío que estoy creando en mi vida.
Si tienes alguna idea chachi, me encantaría escucharla. Coméntamela debajo.
Original de Alex
Compártelo